Capítulo 32
Camila salió de las oficinas del Grupo Ferrer.

Sabía que hoy se había precipitado, que no debió haberle dicho esas cosas a Diego.

Pero la inseguridad la carcomía, especialmente después de haberse topado con Sebastián.

Solo de pensar en su nombre, sentía que se le erizaba la piel.

Aceleró el paso hasta llegar a su carro.

Justo cuando tiraba de la manija de la puerta, un movimiento por el rabillo del ojo la hizo palidecer.

Era una figura familiar.

¡Sebastián!

Camila ahogó un grito; el rostro s
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