Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 53
La mañana llegó, y la luz del sol se filtró a través de las delgadas cortinas del apartamento de Lilian. Acababa de abrir los ojos; su cuerpo seguía débil a pesar de haber descansado la noche anterior. Miró el reloj de la pared: casi eran las seis. Se incorporó con rapidez, aunque aún sentía un ligero mareo.En la habitación contigua se oían las risas de Gabriel. El niño ya estaba despierto y jugaba con sus cochecitos. Lilian entró despacio en la habitación y, al






