Habían pasado ya tres días desde la última vez que Alicia y Carlos se habían comunicado aquella noche.
Aquella mañana, Lilian acababa de preparar el desayuno. Gabriel estaba sentado a la mesa jugando con su cuchara, mientras Daryl revisaba los mensajes en su teléfono. De pronto, su expresión cambió y se volvió seria.
Lilian lo notó enseguida.
—¿Qué pasa, Daryl? ¿Alguna mala noticia?
Daryl no respondió de inmediato. Leyó la noticia dos veces antes de levantar la mirada hacia ella.
—Hubo un accid