Lo que estalla en silencio (4ta. Parte)
El mismo día
Kazanlak
Viktor
En mi experiencia, nadie rechazaba una suma tentadora para quedarse con migajas. Siempre había un motivo oculto detrás de semejante estupidez: más dinero… o un ajuste de cuentas. Y cuando en la ecuación entraba una mujer, el asunto se volvía aún más sucio.
Lucca Petrovic había pedido un precio ridículo para encargarse de Russell Novak, pero quiso agregar una condición inesperada: quedarse con el club Divinas y ocuparse de Arianna Stoica. Eso sí era desconcertante. E