Capítulo 27. Un extraño
Angelo
«Hijo».
La palabra resuena en mi mente como un disparo.
Es mi padre biológico.
El resentimiento me golpea como un puñal. Toda mi vida he sentido que no encajo, que Luka me tolera más de lo que me ama; que soy un extraño en mi propia casa. Y ahora, frente a este hombre, entiendo que mi falta de identidad tiene un rostro.
Me quedo paralizado. El corazón me late tan fuerte que me retumba en los oídos. No necesito que lo repita, pero lo hace.
—Soy tu padre —reitera, dándose cuenta de mi pasm