Capítulo 58. Con uñas y dientes
Angelo
Los nervios me traicionan, joder. Tengo las manos sudadas y el corazón golpeándome como si quisiera romperme las costillas. Y ahí está ella, caminando despacio, demasiado despacio, como si cada paso le doliera. Me jode verla así, tan frágil, y me pregunto si hice mal al organizar esta boda tan pronto después de su cirugía. Pero no podía esperar más. No iba a dejar que nadie, ni mi padre ni la puta organización, me la arrebatara.
Desde que mi padre me dijo que había hablado con Leonardo y