Capítulo 56. Segunda oportunidad
Angelo
—¡¿Cómo fuiste capaz de acostarte con mi prometida?! —ruge Leonardo, encestándome un puñetazo directo al pómulo izquierdo que me recuerda cómo todo esto comenzó.
El golpe me sacude la cabeza hacia un lado, y el ardor en la piel se mezcla con el peso de la culpa. Me quedo quieto, permitiendo que me lance golpe tras golpe, pues sé que tiene razón. Aunque no ame a Emily, he herido su orgullo y no puedo culparlo por odiarme en estos momentos.
Mierda. Yo también lo odiaría.
Cada impacto me re