Capítulo 28. Como una hoja al viento
Angelo
La ciudad nunca duerme, pero esta noche me parece más oscura que nunca. Camino sin rumbo por las calles, con la cabeza llena de voces que no me dejan en paz. El eco de sus palabras me persigue y cada paso que doy me pesa como si arrastrara cadenas.
El ruido de los autos, las luces de los semáforos, la gente que pasa a mi lado… todo se siente distante, ajeno. Como yo. Siempre ajeno.
Me detengo frente a un escaparate iluminado. El reflejo me devuelve la imagen de un hombre que no reconozc