Eva y Alejandro llegaron a su apartamento, él llevaba su maleta, realmente deseaba que ella aceptara quedarse ahí el tiempo que quisiera, dándole a entender que, eso sería un enorme placer.
- Eva, ¿quieres algo de cenar? Ha sido un día largo, pero puedo prepararte algo rápido. -dijo el hombre interesado en el silencio de la chica.
- ¡Gracias, pero estoy bien así! Ya bastante, tienes con ayudar a mi familia y ahora traerme aquí debido a que no tengo dónde vivir.
- Óyelo bien y claro, jamás serás