Luego de no dormir casi nada, Eva se levantó de la cama, tomó un baño y llamó a su amiga Sara, le platicó con puntos y comas como había ido todo.
Contra todo lo que ella había imaginado, Sara estaba encantada de que alguien como Alejandro Mendoza quisiera dirigir a Eva.
Siendo completamente honesta consigo misma, Eva era una chica muy tenaz, pero en el mundo de los negocios, claramente le faltaba algo de experiencia, más cuando estás por tomar las riendas de una empresa.
- Eva, jamás me molestar