La canción de cuna seguía sonando en medio de la oscuridad.
Suave.
Distorsionada.
Y completamente aterradora.
Victoria comenzó a llorar abrazándose fuerte a Emilia mientras los escoltas recorrían la casa con linternas y armas desenfundadas.
Adrián se mantuvo inmediatamente frente a ellas.
Protector.
La mandíbula tensa.
La respiración pesada.
—Quiero todas las entradas cerradas. Ahora.
Las órdenes comenzaron a escucharse entre radios y pasos apresurados.
Entonces las luces regresaron violentamen