El sobre cayó lentamente sobre la mesa.
Nadie hablaba.
La fotografía de Helena dormida seguía allí.
Tomada apenas unas horas antes.
Eso significaba una sola cosa.
Samuel había estado cerca de la casa.
Muy cerca.
Adrián cerró los puños con tanta fuerza que los nudillos se volvieron blancos.
—Duplicaremos la seguridad.
Tomás negó con la cabeza.
—No basta.
Todos levantaron la vista.
—Si tomó esa fotografía, conocía los puntos ciegos de la vigilancia. Eso significa que alguien le está proporcionand