Kieran tensó la mandíbula, pero no gruñó.
Sus ojos se deslizaron hacia la marca brillante en el hombro de su hija, visible porque Cassian había apartado con cuidado la tela de la camisa para que todos la vieran.
Aisha tenía lágrimas en los ojos, mezcla de alivio y preocupación maternal porque ella sabía cuánto había extrañado Katherine a Cassian pero al mismo tiempo la asustaba no saber nada del macho, más que lo que Alessandro les había dicho.
Kian seguía rígido con Dana aferrada a su brazo