Cassian soltó a Maverik de golpe. El macho cayó al suelo como un saco, tosiendo y jadeando pero nadie le prestó atención ya.
Cassian se giró hacia Katherine por completo, sus ojos azul hielo estaban fijos en su hembra y en ellos ardía no solo posesión, protección sino también adoración cruda, deseo que rayaba en la desesperación y una satisfacción tan profunda que parecía que por fin, después de siglos, se materializaba. Aunque segundos antes había estado cargado de peligro asesino, ahora ardían