Cassian observó el temblor involuntario en las manos de Alessandro. Y eso bastó para que Cassian se relajara.
Estaba evaluado.
Inspeccionado.
Y aún así, en ningún segundo, había sentido amenaza.
Solo aburrimiento pero también un leve destello de interés.
No porque Alessandro fuese digno de él. Sino porque, a diferencia de Cael, no era un cobarde.
Ese detalle pequeño despertó la sombra de una sonrisa en el rostro de Cassian.
El lobo dentro del Alfa más joven rugía queriendo interponerse entre es