El aire en la sala de la mansión era pesado.
Los Alfas se reunían alrededor, fríos y calculadores, sus miradas evaluando cada movimiento de los demás. Cassian permanecía de pie, una mano apoyada en el respaldo de un sillón alto, su postura desdeñosa y desafiante al mismo tiempo. Maverik, impecable, controlaba cada detalle, ajustando planes, cuestionando alianzas, mientras otros Alfas aportaban estrategias, pero sus palabras caían sobre un muro de silencio y tensión.
—El Sur está casi completame