Cassian había tomado la daga del suelo una vez que había despertado pero ella sabía perfectamente dónde estaba, lo había visto guardarla, obviamente no la había tomado para no levantar sospechas innecesarias y delatarse.
"Llegó el momento." Pensó con satisfacción.
Jessica esperó hasta que el último lobo abandonara el pasillo. La oficina de Cassian estaba en el ala este de la casa de la manada, la más protegida y la que menos visitaba él mismo últimamente, ocupado con Katherine y sus cachorros.