El viento traía el olor de Alessandro antes de verlo aparecer.
El joven Alfa llegó solo como Cael había pedido, con expresión cautelosa.
Cael salió de las sombras, alto y erguido, muy familiar a un rostro que había visto en el pasado.
—Alessandro —dijo con voz grave—. Gracias por venir.
Alessandro se detuvo a diez pasos, observándolo fijamente.
No dijo nada al principio.
Solo lo miró con esos ojos azules que Cael reconoció al instante, la misma mirada fría de su propio linaje.
Cael dio un pas