Cassian se movía con su acostumbrado andar felino, su expresión era gélida, como si estuvieras listo para desgarrar la garganta de alguien en ese momento.
A su lado, su Beta caminaba en silencio, observando el movimiento en la sala de las concubinas. El harem estaba en formación, como siempre lo hacía cuando el Alfa entraba.
Lo que era una sorpresa, porque desde que había traído a su Luna, no había entrado a esa sala, ni se había acercado a ninguna otra hembra.
Esta vez, los ojos de todas evita