El aroma de Katherine se disipaba con el viento pero lo suficiente quedaba impregnado en él para volverlo un monstruo contenido.
Cuando finalmente se detuvo en lo profundo del bosque, Jessica casi chocó con su espalda.
Era tan estúpida como para pensar que él siendo quien era no podía distinguir su olor.
—Alfa Cassian... —susurró con esa voz melosa que intentaba sonar dulce y sumisa aunque para él solo era irritante.
Jessica dio un paso hacia él.
—Sé que es duro verla así, con otro macho, con su