Klarissa ladeó la cabeza, con un brillo inquieto en los ojos mientras que veía a su madre fijamente.
—Entonces, ¿Por qué nunca lo nombras, mami?
Kash dio un paso adelante más cerca de Katherine.
—Siempre que preguntamos, tú... cambias el tema —dijo con su tono casi adulto que provocó que su madre lo mirara con sorpresa—. ¿Por qué?
—¿Nos mintes para no herirnos? —preguntó con suavidad el menor de sus hijos al mismo tiempo que apretaba su mano con preocupación.
El corazón de Katherine se quebró