Ente el instinto y ella.
La noche había caído hacía horas, pero el campamento seguía con un aire inquieto, como si algo invisible respirara entre las sombras. Yo no podía dormir. Desde el entrenamiento con Serena y la llegada de Dalan, la marca en mi muñeca no había dejado de molestarme. No dolía… pero latía. Como un corazón que no era mío.
Y cada vez que Lía estaba cerca, ese latido se aceleraba.
Era inaceptable perder el control así. No siendo Alfa.
Me encontraba en el borde del bosque, observando el límite de nuestr