El nombre prohibido.
**Kael**
La mañana amaneció demasiado silenciosa. Dormir al lado de Lía debería haberme calmado después de la noche anterior… pero no lo hizo. No cuando cada sombra de esa casa olía a un pasado que yo no conocía. Mucho menos cuando la marca en mi brazo había ardido tres veces antes del amanecer.
Lía se movió a mi lado, aún somnolienta.
—¿Dormiste bien? —preguntó.
No respondí. No podía mentirle, pero tampoco podía admitir que el aire de esa casa me estaba volviendo loco.
—Tenemos que hablar con