El nombre prohibido.
**Kael**
La mañana amaneció demasiado silenciosa. Dormir al lado de Lía debería haberme calmado después de la noche anterior… pero no lo hizo. No cuando cada sombra de esa casa olía a un pasado que yo no conocía. Mucho menos cuando la marca en mi brazo había ardido tres veces antes del amanecer.
Lía se movió a mi lado, aún somnolienta.
—¿Dormiste bien? —preguntó.
No respondí. No podía mentirle, pero tampoco podía admitir que el aire de esa casa me estaba volviendo loco.
—Tenemos que hablar con tu padre —dije finalmente.
Ella asintió y se levantó. Cuando caminó por el pasillo, su fragancia… limpia, plateada, casi celestial… se mezcló con otro aroma: uno viejo. Un rastro que no reconocía, aunque mi lobo sí.
Nos detuvimos frente a la puerta sellada: la habitación de su madre. Lía respiró hondo.
—Nunca entré aquí. No sé qué vamos a encontrar.
La marca palpitó en mi piel como si quisiera advertirme. No me gustaba.
Lía empujó la puerta. El crujido resonó en toda la casa. El aire dentro esta