**Lía**
Al llegar la noche, el jardín estaba iluminado apenas por antorchas bajas y la luz de la luna que se filtraba entre las hojas, atenta. Kael estaba sentado en el borde de la fuente, con los antebrazos apoyados sobre las rodillas, mirando el agua sin verla del todo.
Estaba completamente raro luego de lo sucedido en la clínica, o, preocupado quizás. Me acerqué sin anunciarme. No hizo falta. Él siempre sabía cuándo yo estaba cerca.
—Pensé que dormirías —dijo, sin mirarme.
—No tenía sueño.
M