La bruja del bosque roto.
Kael
El Bosque Roto no tenía ese nombre por casualidad. Los árboles parecían retorcidos por una fuerza que no pertenecía al mundo de los lobos, y el aire tenía una tensión que erizaba la piel incluso en forma humana. Avancé sin transformar, como la bruja había pedido la última vez. “La magia responde mejor cuando los dos pies están en la tierra”, solía decir.
No me gustaba obedecer a nadie, pero no estaba aquí por gusto.
Estaba aquí por Lía.
La marca en mi piel seguía ardiendo desde la mañana,