**Lía**
El día amaneció denso, gris, como si el cielo cargara un secreto que no estaba dispuesto a revelar.
Caminamos en silencio hacia el Linde. Kael avanzaba tenso, alerta, como si cada paso pudiera despertar algo bajo la tierra. Yo sentía la marca inquieta, no ardiendo… sino expectante, como si supiera exactamente adónde íbamos.
La cabaña apareció entre árboles retorcidos, cubierta de símbolos antiguos que parecían respirar. Antes de que Kael pudiera anunciarse, la puerta se abrió sola.
—Lle