LíaDormir era imposible, Cada vez que cerraba los ojos, veía la mano temblorosa de Serena señalándome, Escuchaba los murmullos, sentía la mirada de Kael… esa mezcla insoportable de miedo, rabia y algo más profundo que no se atrevía a nombrar. Pero lo peor era el latido, ese pulso caliente, inquieto, que vibraba bajo la piel de mi muñeca, como si la marca respirara, Como si esperara algo… o a alguien.Me levanté de la cama, incapaz de seguir quieta, y salí al corredor. Kaelor estaba oscuro, silencioso; solo el murmullo del viento entre las torres rompía el aire. Dalan estaba apoyado contra la pared, sentado en el suelo, con la espada sobre las rodillas. Al verme, se puso de pie de inmediato.—No deberías caminar sola —dijo, con voz baja.—No puedo dormir —admití.Dalan me estudió un momento. Su mirada era cálida, pero también preocupada.—Lo que pasó hoy… —suspiró— no fue justo para ti.Negué con la cabeza.—Serena sabe que no fui yo. Lo hace por otra razón.—Celos —dijo él, sin rode
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