Desde el punto de vista de Liam.
Llegamos al consultorio del padre de Aly, el médico de la manada. Cuando bajé a Sussan del auto, volví a sentir el placer de su trasero en mis manos y a los dos segundos de soltarla en la camilla, ya la estaba extrañando. Nunca había sentido algo tan fuerte por nadie y a mi hermano y a mí ya no nos quedaba ninguna duda de que Sussan era nuestra mate, pese a que era evidente que no era más que una humana, además de algo torpe.
—¿Qué ha ocurrido? —preguntó John, e