Esa noche pude dormir algo mejor que la anterior, pese al efecto que el encuentro con los gemelos había tenido en mi mente y que insistía en revolotear, pero como ya había trasnochado, pese al esfuerzo de mis recuerdos y el pulso acelerado de mi corazón, conseguí dormirme casi al mismo instante en que mi cabeza quedó apoyada sobre la almohada.
Al despertar, escuché que Lia hablaba con Dub sobre que ese día lo tendría libre, así que, pese a que lo hubiera querido, no tenía opción de faltar a la