Ethan Carter
La habitación estaba en silencio, pero dentro de Ethan… había caos. Se giró de espaldas a Helen, pero eso no impidió que su cuerpo siguiera ardiendo.
Por Dios.
Se pasó la mano por el rostro, intentando controlar la respiración. El cuerpo de ella aún estaba pegado al suyo. La camisola fina que llevaba no dejaba espacio para la imaginación, y Ethan no podía evitar la forma en que su propio cuerpo reaccionaba a eso.
El calor…
La piel de ella rozando la suya. El aroma a lavanda envolviéndolo por completo. Cerró los ojos y se maldijo a sí mismo. No debería haberse acercado tanto. No debería haberla sostenido de esa manera. Y, definitivamente, no debería haberle preguntado si lo odiaría por un beso.
¿Qué clase de idiota hacía algo así?
El tipo de idiota que estaba deseando a su propia esposa. El tipo de idiota que, ahora mismo, se moría de ganas de cruzar esa maldita línea.
Sintió que los dedos de Helen se movían ligeramente a su lado, como si ella también estuviera inquieta. E