Ethan Carter
Despierto sintiendo que los ojos me arden por la luz del sol que invade la habitación. Los abro despacio, intentando acostumbrarme a la claridad, y entonces me doy cuenta de que hay alguien sobre mí. Bajo la mirada y veo a Helen acurrucada contra mi cuerpo. Su muslo grueso rodea mi cintura, el rostro apoyado sobre mi pecho, y una de sus manos aferra el elástico de mi pantalón de dormir.
Sonrío, divertido… pero me maldigo en el mismo instante al notar que estoy duro.
— Joder, Ethan… pareces un adolescente de quince años —murmuro en voz baja.
Desde la discusión con Miranda no he vuelto a tener sexo. Soy un hombre viril, no voy a mentir: extraño follar. Pero desde que decidí respetar a Helen y no volver a herirla, mis encuentros íntimos se han reducido a pajas rápidas bajo la ducha.
Intento moverme, pero Helen se mueve también, y me quedo completamente inmóvil. La observo. Su rostro es hermoso. La nariz respingada, el cabello rubio cubriéndole parte de los ojos, esa boca ros