El estudio estaba en penumbras. Solo la luz de la lámpara del escritorio iluminaba el desorden de papeles que Erick llevaba una hora intentando organizar sin éxito. Sus dedos pasaban página tras página, pero sus ojos no veían números. Veían otra cosa.
Veían a Luisa sentada sobre sus piernas.
Veían su cabello rozándole la mejilla.
Veían la forma en que su cuerpo se había relajado contra él, a pesar de todo.
Veían el momento en que la abrazó por detrás, con la barbilla apoyada en su hombro, mient