La mansión estaba en silencio cuando Erick bajó las escaleras después de ver a Luisa encerrarse en su habitación. El eco de sus palabras aún resonaban en su cabeza: "Me muero por ver a Damián. Para eso me visto bonito. Para él. Siempre para él."
La rabia le quemaba el pecho como una llama que no podía apagar. Necesitaba hacer algo. Necesitaba vengarse. Necesitaba demostrarle que él también podía... ¿qué? ¿Herirla? ¿Hacerla sentir lo que él sentía?
Tomó el teléfono. Buscó el contacto de Annie. M