El sol de la mañana se filtraba por las ventanas de la suite mientras Luisa recogía sus cosas con una lentitud que delataba sus ganas de no irse. La noche anterior seguía presente en su piel, en el aroma de las velas apagadas, en los pétalos de rosa marchitos que aún decoraban la cama desordenada.
Erick estaba en el baño. Llevaba más tiempo del necesario. Luisa escuchaba el agua correr y luego cesar. La puerta se abrió. Él salió con el cabello húmedo, la camisa blanca impecable, el rostro serio