El médico entró a la habitación con una carpeta en la mano y una sonrisa profesional. Revisó el monitor, anotó algo en su tabla y miró a Luisa con aprobación.
—Señora Aristizábal, los resultados son buenos. La pastilla que le administraron llegó justo a tiempo. Su respiración está estable, la inflamación bajó por completo. Puedo darle el alta hoy mismo.
Luisa soltó un suspiro de alivio. Damián, que seguía sentado a su lado, apretó suavemente la mano de ella sin decir nada.
—Pero quiero que siga