97.
No sabía cómo detenerlo. ¿Qué podía decirle? ¿Que confiara en nosotros? Eso sería muy cínico de mi parte. Nicolás se marchaba, y yo no podía decirle nada. Traté de estirar mi mano hacia él cuando pasó por mi lado, pero él me evitó. Caminó decidido hacia el auto. La traición de Kevin, al parecer, le había dolido mucho también. A pesar de todo, y aunque no dependieran más que de negocios el uno del otro, él lo consideraba su amigo. Tal vez no un amigo cercano, pero un amigo al fin y al cabo.
Pero