180.
Me quedé prácticamente paralizada, literalmente paralizada, observando a la mujer que estaba ahí en la primera fila. Pero entonces las luces se enfocaron nuevamente en mí y fueron tan intensas que ya no pude verla con claridad.
— ¿Estás bien, Evangeline? — me preguntó la entrevistadora.
Yo abrí los ojos hacia ella, apartando mi mano de la cara, la que intentaba cubrir la luz para volver a ver en la fila de enfrente.
— Sí, sí... tal vez no era ella. Seguramente no lo era. Solo era una mujer qu