184.
Kevin también estaba ahí. Cuando Nicolás me soltó, pude ver cómo se acercó a mí. Me abrazó con fuerza, pero entendía que aquel abrazo se sentía diferente. No fue como esa vez en la cocina cuando me abrazó. Fue diferente: más auténtico, más cálido, menos forzado. Cuando se apartó, me tomó por las mejillas.
—Tuve miedo al verte pelear. ¿Qué hacían aquí? —les pregunté.
—Nos llegó una notificación. Era uno de nuestros espías. Dijo que habían visto a Elisa Duke en ese lugar, justo donde estábamos to