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Pero una sensación extraña, porque Elisa se había comportado de una manera cálida y amigable, y de repente había cambiado por completo cuando esos hombres habían decidido venir por nosotros. Me había atacado. Estaba segura de que me quería muerta, pero no entendía la razón. Me aferré con fuerza al barandal mientras ella me jalaba por el cabello. No sabía qué era lo que pretendía. Si quería matarme, simplemente hubiera podido levantar su arma y dispararme en la cabeza. Pero no. Estábamos forceje