53.
No pude dormir en toda la noche. El corazón me latía con fuerza. Había estado tan enojado con mamá que no había sido capaz de pegar el ojo.
Cuando me levanté en la mañana, estaba tan cansado como nunca. Prácticamente tuve que levantarme tan obligado como nunca, a pesar de que el trabajo siempre había sido importante para mí. Pero esa mañana, sinceramente, no me parecía muy importante.
Lo único que quería era quedarme en la cama, cerrar los ojos y no pensar. No pensar en aquella propuesta ridícu