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Que Elisa tuviera una motivación cambiaba las reglas del juego, porque ahora todo era diferente, ahora todo tenía más sentido. Si Elisa tenía una motivación clara, como salvar la vida de alguien, podía llegar a entender, de alguna forma retorcida, todas sus acciones.
El arriesgarse al venir al país donde más enemigos tenía para hacerme pasar por su cadáver era algo que no comprendía, que me parecía aberrante y ridículo. Pero ahora, si lo pensaba detenidamente... Creo que tiene razón. Sigue sien