178. La Guardiana de tus Sueños
El aire en la cabaña se enrareció. No fue un cambio de temperatura, fue un cambio de textura. Se volvió denso, pesado, como el aire que se respira en una habitación donde alguien acaba de morir. Florencio, aún con la adrenalina del disparo cantándole en las venas, sintió un frío reptiliano que le trepó por la espalda. Vio el rostro de Selene, antes concentrado en la batalla exterior, ahora transformado en una máscara de una intensidad casi sobrenatural, sus ojos plateados fijos en la figura de M