Mundo ficciónIniciar sesiónLa cabaña, sin la presencia temblorosa de Mar, no se sentía más segura. Se sentía más vacía. Más grande. Y el silencio, que antes era una manta compartida, ahora era un abismo que se abría entre Selene y Florencio. La expulsión había sido un acto de poder necesario, una amputación para evitar que la gangrena se extendiera. Pero toda amputación deja una herida fantasma. Y la de Mar dolía.
Selene pasó el día siguiente a la expulsión en un estado de furia contenida. No entrenaba. No hablaba






