Mundo de ficçãoIniciar sessãoDesde fuera, en la cabaña, Selene y Florencio observaban. El rostro de Mar, antes tenso por la concentración, comenzó a relajarse. Sus labios se entreabrieron. Un leve rubor subió por su cuello.
—¿Qué está pasando? —susurró Florencio. —Está estableciendo la conexión —respondió Selene, pero su voz estaba tensa. Sentía que algo no iba según el plan. La energía que emanaba de Mar no era de espionaje. Era de… rendición. En el sueño, el tacto invisible se volvió más audaz. Sintió có






