140. La Inestabilidad del Agua y la Furia
La cabaña se había transformado en un monasterio de guerra. Los días se fundían en una rutina marcada por el sol que se filtraba por los postigos y la luna que los observaba por la noche. Cada amanecer era un recordatorio de que estaban viviendo un tiempo prestado, una calma tensa antes de la inevitable batalla.
El entrenamiento de Mar se volvió el centro de la existencia diurna. Selene era una maestra implacable. Ya no la llevaba al arroyo. Ahora, la lección era en el interior, un desafío psic