122. Camino al Ojo de la Tormenta
El viaje de regreso al sur fue una réplica silenciosa y sombría del primero. El rugido de los rotores del helicóptero era el único sonido, una banda sonora para la tensión que se había instalado en la cabina. Esta vez, sin embargo, no había dudas ni confesiones. Solo un propósito frío y desesperado. Florencio piloteaba el helicóptero él mismo —una habilidad de sus años en el ejército que rara vez usaba—, sus manos moviéndose sobre los controles con una precisión mecánica que ocultaba la torment