Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos días en el penthouse se convirtieron en una extraña sinfonía de conspiración y domesticidad. Las mañanas eran para la guerra: llamadas encriptadas, análisis de imágenes de drones, el lento y metódico envenenamiento de la moral de los mercenarios de Rizzo. Las noches, sin embargo, pertenecían a otro tipo de conflicto, uno más silencioso y profundo que se libraba en la inmensa cama de sábanas de seda.
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