Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sueño no llegó. Era un animal tímido que rehuía del olor a cemento y a aire acondicionado. Selene yacía inmóvil en la inmensidad de la cama de Florencio, la seda de las sábanas una caricia fría y extraña contra su piel. Cada fibra de su ser estaba en alerta. Podía sentir el pulso de la ciudad a través del ventanal, un latido arrítmico y febril que contrastaba con el silencio orgánico del bosque al qu







