040. La Guerra que me Dejó mi Padre - Rugido que la Piel Recuerda
La noticia de la radio se disolvió en el aire, pero dejó un sedimento amargo, una capa de ceniza sobre la atmósfera ya cargada de la cabaña. El mundo exterior, con sus periodistas, sus políticos y sus chivos expiatorios, había irrumpido en su refugio precario, recordándoles que no eran más que dos piezas en un juego mucho más grande, sucio, y que la jaula tenía los muros mucho más finos de lo que creían.
Florencio no volvió a sentarse. Se quedó de pie, junto a la ventana, observando un punto f