029. El Silencio Después de la Mordida
La chicana de Selene quedó flotando en el aire denso de la cabaña, más afilada y certera que cualquier bala. La palabra "encuestas" era un veneno que él no esperaba, un arma sacada de su propio mundo y usada en su contra con una precisión letal.
Florencio no respondió. No pudo. Por un instante, la máscara del Gobernador, del cazador, del hombre en control, se hizo polvo. Lo que quedó fue la mirada de un hombre al que le acababan de recordar su mayor fracaso, su más profunda inseguridad, no en e